LA FEDERACIÓN DE ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA SOLICITA A LA ADMINISTRACIÓN CENTRAL Y REGIONAL QUE SE REALICE UN ESTUDIO PARA QUE LAS PERSONAS MAYORES PUEDAN “NORMALIZAR” SU ACTIVIDAD EN SUS HOGARES: LAS RESIDENCIAS

Según los datos ofrecidos por la Junta de Castilla y León, el 5 de mayo 766 de los 1.214 centros de personas mayores con discapacidad y viviendas tuteladas de la región no cuentan con casos registrados de coronavirus, por ello desde la Federación Castellano y Leonesa de Atención a la Dependencia Acalerte solicitan a los gobiernos Central y Regional que se elabore un plan estratégico de transición a la ‘normalización’ para las personas que viven en las residencias.

Por ello desde la Federación de Atención a la Dependencia Acalerte pide tanto al Gobierno Central como al Autonómico que cuente con el sector para que las personas mayores que viven en residencias no queden fuera del proceso de ‘desescalada’. Diego Juez, presidente de Acalerte declara que “es esencial no tratar como colectivo como un grupo homogéneo y sí ver cada realidad y analizar cada caso. La comunicación y la integración de las personas mayores en el entorno, el poder realizar acciones en el exterior de los centros es fundamental para la salud mental de las personas que viven en ellos”.

Las propias asociaciones de mayores de España, como UDP (Unión Democrática de Pensionistas) y CEOMA (Confederación Estatal de Organizaciones de Mayores) explican que en los centros donde residen las personas de más de 80 años (43.154 en Castilla y León) con pluripatología y dependencia se debería aplicar los test de detección del virus a todas las personas residentes, para saber los positivos y los negativos y con los negativos posiblemente se les debería dar alternativas para habilitar zonas previamente desinfectadas de la residencia. Algo que también preconiza la OMS, que se hará todavía más patente con la próxima Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030).

Desde Acalerte piden relajar las medidas en el interior de los centros, siempre garantizando la protección y seguridad de los usuarios y trabajadores y se ofrecen a la Junta de Castilla y León y al Ministerio de Sanidad para asesorar en las posibles medidas a desarrollar en las próximas semanas. Por otro lado, consideran necesario retomar progresivamente el día a día en el interior de las residencias.

«Ahora, según el protocolo de Sanidad, los usuarios deben permanecer el máximo tiempo posible en su habitación y está restringido el uso de las zonas comunes. Esto está provocando un deterioro en su calidad de vida porque esas personas necesitan cierta normalidad. Creemos que con medidas de seguridad se pondría relajar el confinamiento», explica Diego Juez.

VISITAS. El régimen de visitas también será otro aspecto que se podría empezar a flexibilizar. «En los jardines o zonas abiertas se podrían cerrar encuentros con familiares, respetando la separación física y con todas las precauciones oportunas, pero es una forma de hacer menos dura la situación a los usuarios. Al final se trata de minimizar el impacto de las personas que están en una residencia», explica Juez teniendo en cuenta que todos los implicados tengan test negativos realizados y que se mantengan medidas de seguridad restrictivas.

ACALERTE. Acalerte, la Federación Castellano y Leonesa de Atención a la Dependencia que agrupa a 250 empresas del sector de la atención de personas mayores tanto residencial como de centro de día, multiservicios, teleasistencia, y atención a la Dependencia de la región. En la región hay 45.000 personas mayores en residencias (34.464 plazas) y centros de día. Un modelo de residencia implantado en Castilla y León es, además, muy abierto: «Somos pioneros en el sistema de atención a los mayores en las residencias. Nos fijamos en un nuevo modelo con centros muy abiertos, donde no hay horario de visitas, en estos momentos tenemos que tener más precauciones», explica el presidente de la entidad Diego Juez.
El objetivo de la Federación es el de dotar de las mejores herramientas a sus centros para conseguir que éstos sigan siendo, en términos absolutos, la mejor opción de calidad en una ecuación entre la renta disponible, medios humanos y técnicos habilitados por los centros.