DESDE ACALERTE SE PIDE QUE SE VISIBILICE MÁS A LOS MAYORES Y QUE SE APLIQUEN POLÍTICAS ACORDES PARA PONER NOMBRE PROPIO A CADA UNO DE ELLOS

 

Ni Personas mayores, ni ancianos, ni jubilados, ni yayos, ni abuelos, ni viejos… Son muchos los términos con los que normalmente la sociedad se refiere al colectivo. Pero, hay que recordar que cada uno tiene nombre y apellido. “Yo me llamo Diego Juez y represento a Acalerte  y me gusta salir a correr cuando puedo y tengo mi propia historia de vida”, se presenta el máximo representante de la Federación Castellano y Leonesa de Atención a la Dependencia, Acalerte.

“Cuando sea mayor, no seré un abuelo sin más. En mi centro vive Vicente, María, y trabaja Sandra, Esther, personas diferentes, con gustos y aficiones diversas y como tal convivimos. No es una residencia de más de 100 plazas, es una casa con más de 100 vecinos”, continúa.

Por ello, en esa búsqueda de la personalización, desde Acalerte desean que se siga apostando por el modelo de atención entrada en la persona, conocido en Castilla y León como ‘En Mi Casa’, “un modelo que ha llevado a que los centros se transformen de megainstalaciones impersonales, casi hospitalarias, asépticas e impersonales donde todos los trabajadores tratan a todos los usuarios, a que Vicente y María tengan en su habitación su colcha, su mueble, su mascota, y que cada día los atienda siempre la misma persona, Sandra o Esther y que sea su referente en el centro.

“La sociedad no es consciente del trabajo que estamos realizando, en Castilla y León hay más de 45.000 personas que viven en nuestros centros, más de 20.000 profesionales con vocación, cuidando y acompañando a personas, invitamos a la sociedad a que visiten nuestros centros y vean la evolución del sector, seguramente después de pasar una tarde en la “nueva casa” de los mayores cambien su visión de la residencia”

 

Por eso para conmemorar el Día Internacional de las Personas Mayores, los centros asociados de Acalerte han organizado grandes fiestas. Nueve provincias con más de 230 centros que alzan la voz en torno al 1 de octubre para que se vea que los centros de estancias nocturnas y diurnas son auténticos hogares para las personas mayores.