La Federación Empresarial de Atención a la Dependencia de Castilla y León Acalerte y la Asociación de residencias y servicios de atención a los mayores -sector solidario- (Lares) quieren expresar públicamente su malestar por las expresiones de algunos partidos políticos de desconocimiento real sobre cuál es la realidad de las personas mayores en Castilla y León en el debate político de ayer, pone en duda el Cuarto Pilar del Estado de Bienestar. 

Las palabras de representantes políticos que pretenden ostentar cargos de responsabilidad, como la presidencia de la Junta de Castilla y León, en la que se habla con gran irresponsabilidad de un sector que lleva años adaptándose a las PERSONAS refleja una falta de compromiso con los ciudadanos de más edad y de sus familias.

El propio lenguaje refiriéndose a las personas mayores como “un anciano poquito demenciado que pierde todas las referencias cuando acude a una residencia”, como decía el señor Igea, es desconocer que en Castilla y León llevamos más de 10 años innovando en un modelo de atención centrada en la persona en el que vive como en su propia casa, como él o ella decida vivir.

Hablar de que las familias recluyen en un sitio donde se “abandona” y se “demencia cada vez más y se deja a su suerte a las personas mayores” según la Organización Mundial de la Salud es acusarlas de maltrato, tanto institucional como en el entorno familiar y eso no puede ser admisible. 

Este tipo de declaraciones que nos llevan a los modelos centrados en la beneficencia, impersonales y hospitalarios sólo lleva a lamentar la actitud de ignorancia sobre el trabajo de progresión realizado pensando sólo en las PERSONAS MAYORES por el sector.

Labor desarrollada con independencia del grado de dependencia que posean o de quien preste el servicio. Mientras unos hablan de pacientes, nosotros hablamos de mayores… de Juana, Luisa, Eusebio o Don Francisco.

Que los centros dejaron de ser hace mucho tiempo lugares cerrados y son el núcleo de la actividad de muchos barrios y de los pueblos. Son lugares abiertos a todos los vecinos, desde niños a centenarios que viven en sus casas y acuden sólo cuando quieren: a comer, lavar la ropa, a fisio, talleres cocina, musicoterapia, terapia ocupación, salas multisensoriales, terapias con animales, encuentros intergeneracionales, y que cuando lo desean o lo requieren cambian su lugar de residencia.

Que las residencias son los lugares que luchan contra la España vaciada. El 80 por ciento de los servicios para personas mayores se encuentran en el ámbito provincial y en muchos casos, los centros residenciales, son la única empresa de los municipios, generando empleo directo, profesionalizado, especializado, a jóvenes y mayores de 55 años y principalmente femenino, lo que logra crear arraigo en la tierra y eso es otro valor social añadido.

La independencia de las personas mayores está en poner por encima sus intereses y según recoge la Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia lo mejor para eso son las Prestaciones Vinculadas al Servicio, ayudas directas al mayor para que decida donde quiere vivir su vida (en su casa, en su pueblo, centro de día, residencia, ayuda a domicilio, teleasistencia,… pongamos al mayor de un vez en el centro de su vida, que decida donde quiere estar y que sea atendido siempre por servicios profesionales, pero que decida el propio usuario.

La mayor medicina contra el desconocimiento: ir a los centros, conocer cómo trabajan, mirar a los ojos de las familias y decirles a la cara lo que expresaron en el debate, y decirle a los profesionales que tratan con absoluto respeto, profesionalidad y vocación a las personas mayores que su trabajo no es digno.

Desde Acalerte (Federación Empresarial de Atención a la Dependencia de Castilla y León) y Lares (Asociación de residencias y servicios de atención a los mayores -sector solidario-) queremos poner en valor a los más de 25.000 personas que trabajan en las Residencias de Mayores en Castilla y León atendiendo a más 45.000 personas y a todas las familias que forman parte del día a día de los centros, nos tenemos que centrar en que el servicio sea excelente, que pase todos los controles de calidad, que nadie se quede fuera por su capacidad económica o su historia social en definitiva que sea como nos gustaría que nos atendiesen a nosotros independientemente de que sea público, religioso o mercantil.